Es de vital importancia aumentar la seguridad y la protección de las vidas humanas en caso de que se produzca un incendio. Una forma de hacerlo es mediante la protección pasiva contra incendios.
La protección pasiva contra incendios consiste en una serie de elementos constructivos y productos que evitan el inicio del fuego, impiden o retrasan su propagación. De esta manera se facilita la evacuación de las personas además de evitar que el fuego afecte gravemente al edificio.
La protección pasiva contra incendios esta regulada por las normativas "Código Técnico de la Edificación" (para edificación residencial y no residencial), y "Reglamento de Seguridad contra incendios" (RSCIEI) (para establecimientos e instalaciones de uso industrial). En ellas se determina la resistencia al fuego que debe alcanzar diferentes elementos de construcción.
La nomenclatura, que se utiliza en los elementos constructivos para indicar su resistencia al fuego, es la siguiente:
- R: Capacidad de soportar cargas. Tiempo durante el cual el elemento mantiene su resistencia estructural ante la acción del fuego.
- E: Integridad (no aparición de fisuras). Tiempo durante el cual el elemento impide el paso de las llamas y la producción de gases calientes en la cara expuesta al fuego.
- I: Aislamiento térmico. Tiempo durante el cual el elemento cumple su función de aislante térmico para que no se produzcan temperaturas excesivamente elevadas en la cara no expuesta al fuego.
A esta nomenclatura se añadirá los minutos de resistencia al fuego que el elemento constructivo alcanza:
R(t): tiempo por el cual la estructura o elemento soporte (vigas y pilares) cumple su capacidad de soportar cargas.
EI(t): tiempo por el cual un sistema de compartimentación (paredes, techos, sellados) mantiene su capacidad de integridad y aislamiento térmico.
REI(t): tiempo por el cual un muro de carga o forjado mantiene su función portante, capacidad de integridad y aislamiento térmico.

Publicado: 26 de Marzo de 2015