El ruido está constituido por oscilaciones de frecuencia de la gama audible (audiofrecuencias) que se trasmiten a través de suelos paredes y techos. Este tipo de oscilaciones (vibraciones) tienen el gran inconveniente de su fácil transporte estructural a largas distancias a través de estructuras interconectadas con la posibilidad de entrar en resonancias con masas, en uno o mas putos de su recorrido constituyendo focos ruidosos.
Para realizar su aislamiento, conviene diferenciar lo que se denomina aislamiento activo, consistente en aislar vibraciones producidas por una fuente emisora (normalmente frecuencias bajas) y el aislamiento pasivo o aislamiento de un elemento o zona no vibrante, de las vibraciones que provienen del entorno (normalmente frecuencias bajas y medias).
Para el aislamiento pasivo generalmente y dependiendo de la frecuencia perturbadora, es recomendable la utilización de material cuya aplicación fundamental se centre en la sustentación de falsos techos acústicos en locales e industria.
Este tipo de material elaborado con elastomeros autoextinguibles y antitóxicos poseen flexibilidad de forma y amortiguamiento interno suficiente para reducir niveles de ruidos estructurales transmitidos.
Para aislamiento activo, y dependiendo de la frecuencia a asilar y peso a sustentar, pueden aplicarse todos los materiales. Para ello hace falta disponer de datos del elemento perturbador como son potencias, velocidades de giro, pesos, etc. Manteniendo siempre una relación mínima entre frecuencia a aislar y frecuencia natural del amortiguador. Las aplicaciones más comunes suelen ser la sustentación de ventiladores, tuberías de fluidos o gases,  conductos de aire, etc.